Pepe, el fiel maleante,
el que te agarra y después te mata,
el que te vela y después te entierra.
Pepe al cual le teme la muerte supuestamente,
se encuentra en una situación demente.
Aquella noche,
noche de presión,
presión de muerte,
muerte a Pepe sin compasión.
— Recuerdan a los quince que él asesino,
el estaba jugando con ellos,
y ahora esta molesto.
¡Corran por sus vidas! (2v)
Juancito el Perro se pone de pie,
y corre Pepe, eldea también.
Ellos parecen treinta cerdos que vieron treinta leones,
porque corren como si fueran jamones.
Juancito el Perro se prepara
en un bulto cien granadas,
veinte metralletas y una misilada,
toma dos funditas de agua, cuando va a salir de casa,
alza la voz el cristiano y así le habla:
Dios no quiere un matón,
Dios quiere que tu seas: su predicador.
Mientras tanto parece una competencia,
donde Pepe a el eldea, le lleva la delantera,
están corriendo como la jon del diablo,
el comandante parece que esta llorando,
y los que corren tienen miedo del pasado,
y Pepe le pasa por el lado,
y se va para su casa a esconderse por un año.
Tres de la mañana tocan la puerta,
tres y un segundo, tumban la puerta.
Todos los enemigos de Pepe se han juntado,
prostitutas, asesinos, militares y abusados.
Pepe agarra el tanque de gas
se lo pega a uno en la cara,
toma su metralleta, le disparan por la espalda,
que sorpresa se ha llevado,
porque el que le ha disparado,
antes le daba la mano,
y es su hermano, mayor.
Pepe murió.
No hay comentarios:
Publicar un comentario